jueves, 31 de julio de 2014

Los pensamientos de Ricardo II

Tres horas más tarde ambos tomaban de la misma copa y fumaban tan satisfechos, logrando hacer una escena propia de recién casados, risas infundadas demostraban la embriaguez de la mujer  y el hombre solo sonreía y la miraba con ojos perdidos en algún pensamiento…Debo traer más vino dijo y se marchó a la parte trasera de la casa, tomó en sus manos la hoz y fue en busca de su amante ya casi perecida. La mujer tendida en la cama dormida proporcionó la atrocidad que iba a cometer, no era lo que él esperaba pero de igual forma lo disfrutaría; la tomó por los brazos y la cargó hasta la habitación vecina que desde hace mucho tiempo había permanecido vacía. Ella despertó por un instante intentando librarse de los brazos de Ricardo, este le susurró al oído diciéndole suavemente que guardara sus fuerzas; la tiró sobre las ruinas de una antigua cama y empezó a golpearla con todas las fuerzas que su alma le permitía, al primer golpe la mujer perdió toda esperanza y quedó inconsciente con una lluvia de sangre descendiendo de la nariz, el sonido de la respiración agitada del enfurecido hombre y el terrible sonido de los huesos partir era la música del siniestro momento que parecía apenas comenzar. Tomó la hoz una vez más con sus grandes y manchadas manos sintiéndose el más grande de los hombres, dándole fin a la vida triste y regalada que solía llevar la ahora difunta.



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