miércoles, 30 de julio de 2014

Mis cartas

Mis mejores cartas fueron escritas una noche de tormenta, de frío, de fuego en la chimenea y de un dolor agudo en el pecho. Tomé mis plumas y me senté en el frío piso de madera con una copa de vino blanco a un costado........

Regresé empapada por la lluvia y con las cartas disueltas en el maletín negro. Eran cinco cartas que debía haber dejado en el buzón esa mañana, pero el despertador descompuesto, la lluvia, el tráfico o el destino me jugaron una mala pasada. Jamás concreté mi objetivo, corrí hasta el buzón con las cartas debajo del brazo para protegerlas de la lluvia pero fue en vano el esfuerzo. El buzón había cerrado sus puertas y yo me hallaba empapada frente al cartel de "cerrado" con las cartas en la mano recibiendo las gotas espesas. Caminé hacia el auto con total paciencia y tristeza, mis palabras estaban ahogadas en un charco de tinta y agua, y mi corazón nadaba en un charco de dolor y desesperación. Sentí por un instante que la lluvia me relajaba de ese malestar que mi corazón padecía desde ese día fatídico, pero el frío era tal que sentí pena conmigo y me refugié en el auto. Volqué los sobres húmedos en el asiento trasero y conduje sin mucho afán hacia el hogar vacío que me esperaba para asesinar mis ilusiones. Eran las mejores cartas escritas, la mejor ortografía, la mejor rima, perfectos márgenes y perfecta caligrafía. Pero todo eso era decorativo, el contenido era lo mejor, puro sentimiento, amor. Sí, mucho amor, dulce y mágico. Algunas palabras hirientes y otras halagadoras, una que otra escena nostálgica y descripciones en abundancia. Acostumbraba a describir la belleza de sus sentimientos y cómo me hacían sentir. Ahora, todo ese evento artístico estaba arruinado, despojado de toda sutileza y perfección. Mi corazón se desangraba poco a poco y no me quedó de otra que llorar al pie de la chimenea, acostada en la madera fría sin más que lamentarme por lo que no dije en su debido momento. Tomé hojas blancas y mis dedos bailaron con las plumas bañadas en tinta. La tormenta rugía, el fuego se empañaba, pero crecía luego cuando me miraba temblar, la copa de vino a un lado y las mejores frases estaban por empezar.

La primera carta fue de agradecimiento: "Gracias,amor de mi muerte, no de mi vida, la vida a cuestas se escapa. Gracias por complacer placeres dementes, por bailar conmigo en la alfombra mojada, por entrar a esta casa desnuda, por amarla como me amaste, como se ama un sofá cómodo de años, con sus huellas y sus cuerpos marcados........ Olvidaste algo, lo dejaste en la almohada."

Al termino de la primera carta la copa de vino estallaba en pedazos contra el muro de ladrillos.

La segunda carta fue de preguntas vacías: " ¿Cansada estabas de esta chimenea humeante? ¿O de los desayunos en la cama? ¿De la rosa en la ventana o de los pinceles que te dibujaban? Cansada estabas, no me lo dijiste, huías de mis brazos para sembrarte para siempre en brazos ficticios, llorosos, de mentira. ¿Qué hacías en mi espalda dibujando corazones? ¿Con mis besos a hurtadillas y mis caricias escapadas en el ascensor? ¿Cuándo creciste, corazón sincero, y encontraste tu camino lejos de mi?"

La tormenta crecía, enfurecía su fuerza y el dolor desgarraba las arterias de mi corazón. Caminé a ciegas, con los ojos abiertos y con el sentido en las letras, en la tercera carta. Esta la escribí en los escalones que daban al jardín iluminado por los relámpagos.

Fue una carta de reproches y defectos: "Cuánto mentiste, amor de mis días, cuánto luchaste por mi en una guerra inventada. Cómo sangrabas heridas dibujadas, sin sentido, ni lágrimas. Fue mentira tu estadía en mi cama, en la cama de los recuerdos, de los perfumes, de tus piyamas que hoy quemo en el fuego que me mantiene con vida, en estos días de frío e invierno. Mentira y un poco de risa en tus besos, reías por dentro como burlándote de mi cara cuando te la comías con deseos de que fuera otra, con otro aspecto, otra vida, otro fuego. Callabas tomando mis dedos, estos dedos que hoy te escriben sin saber porqué, sin encontrar motivos para este duelo que llevo por dentro, con mis sombras y tus tacones rotos desangrándose en silencio."

La lluvia lloró encima de estas últimas palabras y me derribó encima de la alfombra mojada. Decidí ponerle sabor a la cuarta carta y fui hasta la cocina en busca de esa botella de vino blanco que me ayudaría a culminar este crimen contra mi orgullo. Me desvanecía encima de hojas blancas, un trago más e iniciaba la cuarta carta, fue una carta de lluvia, de canto, de llanto y amores, en el sofá con tu cuerpo reflejado:

"La letra huye de mis dedos, mi amor de días, de noches, de años. Recuerdo tus labios, tus sencillos dientes, tu lunar de perla, tu caminar descalzo. Ahuyentabas la noche con la sonrisa intensa, huían los soles con tus ojos abiertos, mirándome como despidiéndote de mi presencia. Cansada y ausente, vivías de incógnito. Escondida en estas paredes que tanto saben y poco hablan. Cuando estabas y llovía podía oler el amor impregnado en el aire, olor a rosas, a ti. En toda la casa excepto en el jardín, podíamos ser descubiertas por algún espía y condenarnos a la vida perpetua sin ti, sin mi. Cuando anochecía y estabas, bailaban mis caderas a tu ritmo, con tu música, con tus dedos y tu silueta. Bendita presencia la tuya, mujer descalza, jardín de vida, de piel perfecta. Mujer mentira divina, música, canto, lluvia. Ahora todo se define con otro concepto desde que ya no estás." 

La carta número cinco fue quemada después de haberse terminado, demasiada tragedia tenía ya desde aquel día fatídico como para abonar un poco más de tragedia impresa. Ahora, repito mientras el cansancio me domina, sin que nadie me escuche: " Mis mejores cartas fueron escritas en una noche de tormenta, fuego, vino blanco, llanto y cenizas."




1 comentario:

  1. excelente escrito, tienes un excelente don es un privilegio leer tus lineas, nos llenas el alama a todos aquellos que nos consideramos eternos enamorados del amor y estoy segura que no tardara mucho el dia en el que publiques un libro y mucho menos tardara en agotarse todos y cada uno de los ejemplares que tengas a la venta. me considero una de tus mas grandes fans... y no se si ya antes te lo han dicho pero gracias por compartir tus escritos...

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