¿Realidad o ficción?, es la pregunta que me ronda cuando cae la noche y la espero como siempre en el mismo sitio donde nos conocimos. No podría dar dirección alguna, o mejor dicho, no podría dar una dirección física aceptable. Nos conocimos en pantalla, en teclado y en sonrisas a una distancia considerable. Realidad es que todas las noches la espero ahí mismo donde nuestros ojos cruzaron lineas, donde empezamos a sonreír sin motivos, como par de dementes. Ficción es imaginarla frente a mis ojos, compartir un saludo, puede ser un apretón de manos, un encuentro de miradas, pero es solo humo que se esparce por la habitación a oscuras y vuelvo a preguntarme, ¿realidad o ficción? Realidad es tenerla del otro lado y poder escucharla, poder conocer su timbre y saber que realmente existe. Ficción es firmar unos cuantos contratos salidos de su imaginación o la mía, llevarnos serenatas a media noche y divertirnos como lo hace cualquiera con pocos centímetros de distancia. Realidad es poder caminar a su encuentro, cansarme de esperarla, correr y alcanzarla, o solo quedarme esperando que ella llegue a mi, se que llegará porque existe, porque estamos bajo el mismo cielo azul que miramos al amanecer, bajo el mismo cielo negro que nos arropa al anochecer. Ficción es sentir el toc toc de mi puerta, abrir y verla a ella con su guitarra y sus canciones compuestas, sentarnos a mirarnos, reír, ponernos serias, cantar, escribir, brindar, burlarnos del señor Cupido y planear una estrategia. Vuelvo y me pregunto, ¿realidad o ficción? Realidad es ella, ficción soy yo, yo me vuelvo real al verla y la ficción me dice adiós.

No hay comentarios:
Publicar un comentario