He escuchado una y mil veces el famoso refrán "La lengua es el castigo del cuerpo." Siento mucho admitir Que he visto a más de uno castigado por su lengua, azotado violentamente por quien un día fue su hacedora de mezquindad ¿Es culpable la lengua en tal caso? Lo dudo, lo refuto, no lo comparto. Culpable sus ideas sin pensamientos que nadan en una cabeza sin sentimientos o en un corazón hueco que no ve más allá de nada. Culpable la emisión de cada sílaba conjuntas en una fatídica frase, que apunta, culpa y condena sin piedad. La lengua solo sería una víctima más de su amo que le ordena con afanidad cumplir sus órdenes. He visto seres escupir en la cara culpas ajenas, personas que más adelante se tropiezan con sus viejos discursos y mueren ahogados en su propia culpa. Jamás veremos a la lengua golpear con un látigo una espalda sin camisa, pero si veremos a la consciencia golpearse así misma desnuda y esas heridas son las más fuertes, como sal en la carne abierta. Siento mucho más admitir que he sido espectadora directa de esas lenguas que se creen verdugos, o mejor dicho, de sus amos que culpan a esos músculos tan esclavizados e inocentes. Sin consciencia no hay articulación del músculo, sin impulso nervioso no hay movimiento fonético, sin maldad no hay palabra mal usada. La lengua es el castigo del cuerpo, no señores, somos castigados por nuestra propia fuerza.

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