sábado, 26 de julio de 2014

LES HABLARÉ DE TI, UN POCO

De pronto me puse a pensar en el amor y se me vino tu nombre casi de inmediato, como un corrientazo al corazón y a mi sonrisa. Y es que pensar en el amor y en ti es tan redundante que cuando quiero amar te nombro y me ahorro la muletilla de repetir amor en tus sílabas. Te confieso que me encantan tus ausencias porque corro a buscarte y te encuentro dormida soñando conmigo, y yo te sueño también con los ojos abiertos bien abiertos para no perder detalles de tus ojos dormidos y de tu respiración que huele a cielo. Y es que me gustas y es que te quiero como no se quiere nadie, y no me importa ser la loca de tus calles, la que te reclama presencia o la que grita multipolaridades de sentimientos chocantes. Y de pronto me puse a pensar en la felicidad y se me vino tu rostro y tus ojos raros que no se domicilian en estas tierras pero que te enmarcan la sonrisa, y yo me enamoro bonito de ese cuadro que eres tú. Aunque a veces me provoque devolverla al sitio donde la encontré, sé muy bien que sin ella el gris sería mi color en las mañanas, en todas las mañanas y los oscuros penetrantes en las noches; por eso la dejo vivir en la profundidad de mi alma y amarla un poco cada vez más.

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