sábado, 26 de julio de 2014

CREÍ

No tenía más sueños que dormir en tu espalda, que secarme las lágrimas con tus manos y leerte un par de versos míos por malos y desabridos que fueran. Creí que por escribirte tu me leías, que por cantarte tu me escuchabas, que por amarte tu me correspondías. Creí más de lo que debía. Y así se me fueron los días con la boca hecha nada por no besarte y la mirada hecha sombre por ser mentira.


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