jueves, 31 de julio de 2014

Un poema a diario para enamorarte

Un poema en el desayuno, en el almuerzo o en la cena. Un poema en la noche, mientras caminas de tu trabajo con los hombros cansados, susurrarte versos en el oído, como fantasma, como psicofonía casi imperceptible. Un poema en la ducha, sorprenderte e inundarte las mejillas con un rojo intenso, decirte que me gustas empapada, despeinada y en silencio. Un poema para dormir, uno que te acaricie los sueños y despeje las preocupaciones, un poema blando y dulce que relaje tus ojos y te hagan dormir en paz entre cielos, entre nubes, lunas, estrellas y besos. Un poema cuando te sientas triste y mala, uno que te diga sin rima alguna que eres la mejor , mi mejor humana. Un poema en silencio sin letras, sin mi, uno que quede en tu aire, volando en tu techo, iluminándose cuando las luces se apagan y te escondes a llorar en silencio. Un poema en la despedida, uno con risas, con sentimiento puro de mi corazón deshecho. Un poema a diario para enamorarte, para hacerte sentir la más sublime de todas las mujeres en el mundo entero, un poema que guardo y que aún mis dedos no escriben, un poema que ningún poeta ha hecho. Un poema en tu cama, en tus calles, en el sofá que disfruta tu cuerpo, un poema que dicte mi nombre, que se enrede en tu cabello, un poema que bese tus labios, un poema que te enamore durante el invierno. A diario te escribo, mi dulce, un poema que te enamore de mi, de mi amor que ha quedado en silencio.



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