Mujer:
Cuánta hermosura mis ojos tropezaron aquella tarde de resignación. Y me dije en voz susurrante: "qué bonita manía de irse por lo difícil , detrás de aquello que no sé si resultará". Cuánta belleza avisaron mis ojos cansados de lágrimas y de soledad, y me dije en pensamiento: "vale la espera y el riesgo, porque esta puerta abierta invitándote a entrar vale la pena cruzar y habitar."

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