jueves, 25 de septiembre de 2014

Relatos LGBT

Carta a mi hermano homofóbico

Hermano, no temas acercarte a mi cuando de pronto mi mano se mueva diferente a la tuya, no me juzgues. No temas contagiarte, no soy portador de enfermedades, me supe sano cuando descubrí mi libertad. Hermano mío, no te rías de mis tacones y de mi maquillaje, me he cansado del disfraz que uso desde que nací. Ven, abrazame, soy tan humano como tú, sangre roja corre por mis venas. No me golpees, hermano, tu violencia no marchitará mis preferencias, al contrario, me acercará más a lo que amo. No me insultes, tus palabras no logran alcanzarme, pero si las escucho fuerte, no es necesario tu maltrato. Hermano, algún día me verás tomado de la mano tu amigo, de tu vecino o de cualquier hombre valiente capaz de amarme en la luz y no escondido. No levantes tu puño en mi contra , no te condenes, ama como yo amo, sin mirar sexos, colores o pasados. Me he comprado un vestido, pienso usarlo en mi cumpleaños, no me taches de aberrado, me siento a gusto así, no me juzgues por mis pasos delicados. Hermano, a pesar de tus tatuajes y tu aspecto de hombre malvado, te amo. Siempre serás mi hermano, aunque golpees a la comunidad donde vivo, aunque me empujes contra las cadenas de un closet, aunque desprecies compartir mi apellido, aunque no me mires como yo te miro, hermano. Hace tanto que no te veía de cerca que hoy decidí acercarme a tu puerta y debo decirte con orgullo y una sonrisa inmensa, que a la dama que piropeaste a la salida de la discoteca era yo, tu hermano Francisco, quien ahora se llama Franchesca.


Te preguntarás si...

Te preguntarás algún día qué hubiese sido de la vida si la compartieras conmigo, si fueron justas tus palabras o los besos que me diste, en otros labios, con otra gente.
Te preguntarás qué es de mi vida sin ti y si llegué a ser feliz lejos de tu dolor y de tus culpas. Te preguntarás si mi cama vacía encontró cuerpo que la llenara y si mi ducha fría se calentó con otra piel.
Lo harás, te preguntarás cada mañana si desayuno sola o acompañada, si continúo con mis ganas de matarme con un cigarrillo o si sigo tomando café en las tardes mientras leo un libro.
Sí, te preguntarás si sigo absorbida entre cuatro paredes llorando lágrimas por ti, cansada de tus recuerdos o escribiendo cartas suicidas en un viejo cuaderno.
Te preguntarás si mi mano sigue andando sola de camino al trabajo o si nadie me espera con un abrazo apretado en casa. Si me harán el amor de madrugada o si en la ducha me besan el alma mientras me estampo en la pared mojada.
Te preguntarás si vivo dónde siempre, te preguntarás si vivo, sin ti.


Amarte es...

Amarte es como querer escurrir las nubes con un soplo y beberme un sorbo de ellas en un respiro. Amarte es como querer tenerte para mi y desaparecerte para el resto, es tan egoísta mi forma de amarte que en las noches cuando sueño creo que no existe el mundo y vivimos en el universo, el nuestro. Amarte es como querer cubrir la tierra con flores y desaparecer lo seco, es tan grande mi forma de amarte que no me importa el que no entienda, el que no crea, el que se oponga. Para mi, tú eres lo que yo siento y lo que veo en el espejo. Amarte es como abrazarme a un árbol y derribarlo a pensamientos, llenarme de frutas para hacerte un vestido de vientos; amarte, amor, no es de humanos, es nuestro; es de mi y de ti, es callado, en silencio. Amarte, amor, es correr detrás de tus besos, es querer bajarte la luna y el firmamento; amarte a ti es convertir las letras en versos. Amarte es describir con tu nombre el significado de la felicidad, es encontrarle cura a mi tormento, es ser tu amiga antes que todo y curarte cuando te duela el invierno. Amarte me sabe poco porque quiero gritarlo al mundo entero, amarte es para siempre, no te canses, amarte me suena a eterno.



Aniversario



Estoy dando volteretas en estas letras que me huyen, quiero hablar de ti, de mi, de este amor que ha crecido sin aditivos, sin mirar al pasado, sin ni siquiera preguntarnos o pedirnos permiso. Me estoy cayendo en estas letras que huyen para ya no redundar en bellezas, ni metáforas, pero las obligo y las obligaré siempre a redundar cuando quiera hablar de ti y de la belleza de la vida que lleva tu nombre. Quiero definir con estas letras que tanto conoces, el amor que cargo a cuestas, un amor de dos meses con sus días completos y sus horas puntuales. Es un amor de magia en el pecho, que me explota en el vientre y se hace fuego en el alma. Este amor de dos meses con sus días se hizo dueño de mi vida , de esta vida que quiero entregarte para que la guardes en tu alma o la guindes en tu ropero. Ya no me duele lo que me dolía en la ausencia de tu existencia, ya no me llora ninguna herida, ya no sufro en la negritud de una noche cualquiera, ya no me hundo , he vuelto a volar. Y sé que te amo porque me siento amputada de tan solo imaginarme sin ti, vacía de alma y vida, loca de atar, muerta, extinguida. Por eso celebro estos dos meses de dicha y felicidad, porque esta solitaria de profesión se ha jubilado de tanto miedo y ahora pensar en el futuro contigo de mi mano me sabe a Dios. Sería bonito tenerte en mi brazos ahora y no mañana, pero hoy te abrazo con brazos que se estiran hasta tu presencia y te beso con labios que vuelan hasta tu boca. Vida mía, escribirte es poco, me he vuelto egoísta, le robaré las manecillas al tiempo para que no se sigan desgastando mientras no estamos. Hoy sonríe grande, son nuestras estas horas, ámame. Gracias por prestarme tu nombre para adornar mi sonrisa.