Te
odio tanto que odio no poder odiarte. Odio amarte como te amo. Te odio por ser lo que
no quiero que seas, por amarme y marcharte, por morderme los labios y no
besarme , por hacer de mi lo que tanto odio de ti. Te odio porque caminas
en mi amor como si fueras una transeúnte más, botas desperdicios en mis
calles y huyes. Te amo tanto que te espero, en cada terminal de esta ciudad, en
cada banquillo donde pudiste sentarte y leo libros como si fuera con tu mirada.
Te odio porque nunca llegas y sigo esperándote, por contemplar en mi las
debilidades que me obligan a ceder ante ti y por ser la mujer que tanto
amo, que tanto sueño. Odio llorar tu ausencia, odio no poder gritarte y golpearte
con groserías , odio que no estés para que me abraces y me digas que todo está
bien, que te quedarás conmigo siempre. Odio cada beso que me diste porque me
volví vulnerable, amo tus ojos y como me miras con ellos, odio tu manera
de marcharte, odio tu sonrisa que me llena el alma, odio tus brazos que
están para otros y no para mi. Te odio tanto que en este odiar repulsivo
descubro que te amo como a nadie y no encuentro otra salida más que
odiarte por no darme el amor perfecto que me ofreciste. Te amo tanto que
no sé a dónde me lleve este amor que duele, quizás a odiarte un poco más de lo
que me odio a mi misma por no tenerte.

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