martes, 22 de julio de 2014

FUE VERTE UN DÍA

     Verte de lejos fue como volver a vivir, ver como poco a poco te acercabas a mí entre multitudes de desconocidos. Te reconocí, tus pasos sonantes me advirtieron tu llegada, te reconocí sin mirarte, sin saber que tu mirada penetraba en mí, te reconocí, mi dulce. Sentía flotar entre nubes lluviosas, caminando ente huecos pálidos del cielo, entre ángeles con alas iluminadas. Sentí a Dios acariciándome la espalda, dándome la recompensa a mis noches sufridas, a mis días sin soles y a mis noches sin lunas. Te vi llegar entre recuerdos, imágenes y fotografías mentales que guardo con celo desde que partí de tu alma. Fue nacer de nuevo, en tantos oscuros que me acompañan, en tantas dudas y posibles mañanas. Te vi, mi dulce, te vi y no era un sueño. Eras tan real como mi reflejo, como el reflejo de lo que soy sin ti en este mundo de locos y cuerdos.

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