Esa es ella, quien me lee sin
pensar a dónde van estas líneas. Ella quien un día supo despertarme y cerrar
mis heridas. Ella, quien vino a mí como fugaz brisa, como suave caricia, como
corta delicia. Esa es ella, desde aquella ventana a oscuras, dibujando
infinitos en el cristal empañado, sonriendo sin saber a dónde van sus sonrisas,
sus cielos opacos y apagados. Esa mujer es ella, la que vive en mí dentro, en
mis afueras, en mis deseos. La que supo armar los pedazos de mi cuerpo
desarmado, la que bañó de sueños mis días nublados, la que supo cantar la
melodía exacta para mis oídos cansados. Sigue siendo ella, la dueña de mis
celos, de mis futuros imaginados, la que estremece en mis paredes como
fotografías teñidas por los años. La dueña de un amor intacto, pulcro y bien
cuidado; la que esculpe mis emociones, la que sueña sin mí en su cama lejos de
mis sueños forzados. Ella, la que toma sorbos de café ausente de amaneceres, la
que sufre por las heridas de un pasado lastimado. Es ella a quien yo amo, a sus
pedazos esparcidos por los recuerdos de un retrato no dibujado, la amo al borde
del precipicio, la amo en desorden y en mal estado. La amo cuando llora, la amo
con su crisis firmada, con sus ilusiones por nacer y con nuestra historia bien
contada. No sé a dónde fuiste, mujer. Ojalá seas tú la que lee aquí mi alma. Tú,
mujer de líneas perfectas, es a ti a quien mi corazón llama. Te espero, lo
sabes. Te espero donde mi mano soltó tu mirada, donde te dije adiós sin
pronunciar palabra. Espero verte pronto, espero volver a fotografiarme en tu
mirada. Espero volver a coincidir contigo en algún lugar de esta ciudad
iluminada, de estas calles sagradas, donde están tus pasos y los míos; como huellas
en la arena mojada. Espero verte pronto,
ya los recuerdos reclaman tu llegada, te extraño, mujer, te amo callada; en
estos muros que no hablan, que no me consuelan ni me aman, te espero aquí una y
otra vez. Te sueño descalza inundada de deseos, te extraño en mi morada. Te
busco por los besos que me dejaste aquella mañana, espero verte pronto, ya no
puedo escribir más, mis letras están cansadas; lloran nostálgicas, se pierden
en vacíos, se esfuman de mis manos, se duermen o se marchan. Espero verla
pronto, ya mis ojos no saben cómo extrañarla.
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