Yo siempre estuve ahí : detrás de las rejas que encerraba mi alma, detrás de la mordaza que callaba mi voz, encima de los escombros de los caídos, de mis ilusiones en el precipicio, de los ojos dormidos y más. Soñándote cada noche, llorando sin lágrimas que secar, en papeles sucios que dictaban tu nombre sin nada que contar. Corriendo sin pasos ni caminos, persiguiendo tu sombra en el atardecer, inventando tu voz con dulces poemas, haciendo mía tu piel. Ilusionándome con fantasías y sin mucho que mencionar, soñé, corrí y caí sin paracaídas encima de las espinas de lo que no fue, de lo que no será.

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