Decirte adiós, tomar tu mano o soltarla, mirarte de reojo y besarte en la mejilla. Cargar tu equipaje desbordado de recuerdos y ser amable con quien juega con tu pelo. Decirte adiós, en la mañana o mientras duermo, cuando en sueños te apareces y no me hablas ni te quejas. Despertar bañada en culpas y torturas, gritar tu nombre y pelearme con los desconocidos que se burlan de mi pena. Verte marchar de lejos y soltar una lágrima, hundirla en tu mejilla y besarte , lejos de tus labios , lejos de tu boca, rozar mi aliento en tu mejilla y soltarte de nuevo. Vete de aquí, de tu casa intacta. Donde duermes y despiertas sin saberlo, habitas el mas humilde y húmedo sitio, el que ocupa mi corazón desde aquellos días de invierno. Verte ir con una mano en tu brazo, verte ir sin voltear la mirada, con tus sueños dorados y nuevos y yo desde lejos sonriente, rota e inerte. Lejos te marchas, lejos de mis sombras. Lejos de mi barrio, de mis montañas y versos, verte ir lejos es la pesadilla que ahora quiebra mis sueños.

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