viernes, 1 de agosto de 2014

Carta a mi amor dormida IV


Hoy te quiero más pero te quise menos hace pocas horas, porque esto que siento por ti crece de manera apresurada y tengo miedo de desbordar tanto amor y no robarte besos. Duermes ahora, mi amor , y yo camino por tu alrededor cubriéndote del frío y besando tu frente. Me preparo una taza de té y la bebo sorbo a sorbo frente a la fotografía donde me miras bonito. Deslizo mis dedos por tus mejillas y de reojo miro que abrazas la almohada, sonrío y termino mi taza de té. Te miro de lejos y te quiero, quiero a tu alma que descansa serenamente en esta noche inundada de nuestro amor. Amo saberte mía cuando duermes, es el momento en el que puedo hablarte de tantas cosas y sé que me escuchas sin mencionar palabras. Te confesaré que no quiero perderte nunca, que mis años por venir te guardan un lugar importante y que mi casa y mi vida te invitan a quedarte. Hoy te adoro tanto, mi dulce, que me da por dar saltitos por la casa y prepararte un rico desayuno. Llevártelo a la cama y darte la bienvenida a un día nuevo lleno de tantos te quiero, de tantos besos que esperan por tu boca. Aunque me peleo a diario con el insomnio lo recibo a gusto porque así te escribo y tengo el tiempo suficiente para dejarte claro cuánto me gusta cuidar de tus sueños. Despierta y sonríe, mi dulce, Dios te ha bendecido y yo te espero para amarte mucho más, hoy mucho más que ayer.
PD: "Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí. "




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