Hay tantas huellas en su piel, en su cama ,en su historial de búsqueda, en sus cabellos, en sus manos, en su boca, en su cuerpo entero; que no se halla a sÍ misma entre tanto escombro, entre tanta ceniza. Hay tanto fracaso, tanta caída , tanta mentira que oculta en el espejo; que al mirarse no se reconoce, olvidó que ayer era mujer y hoy es un reflejo opaco de lo que fue. Esa mujer que dice ser firme ante el mundo se desgasta como sal , tan absurda que al cerrar la puerta rompe en llanto de tanta soledad y locura. Le guarda rencor al tiempo que no supo esperarla mientras se maquillaba el último beso para estampar otro de labios nuevos, le guarda rencor a la suerte y a su carácter mutante que antes era su amante y hoy es su veneno. Ella es de esas tantas máscaras que andan con un cuerpo, la máscara la hizo suya y perdió la identidad. Es fanática de los juegos y no de azar, se inventa las virtudes y daña, rompe y vuelve a matar. De ellas hay muchas en la calle que recorro a diario, espero no volvermela a topar; porque no soportaría ver su máscara caer al suelo y tener que reconocerla entera, otra vez, hecha mentira y sal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario