Luz, tráfico y almas. Iban y venían sin saber lo que pisaban. Noche irremediable, manto espeso y pesado cubriendo los hombros de los cansados nadadores de asfalto. Yo iba y veía, caminaba y cantaba la música de las noches ocultas, mientras los vagones se convertían en huesos y rompían al sonar de las cornetas. Arriba esperaban algunos con vidas y yo suspirando la esperaba, los miraba desde acá, desde el ángulo donde se les observa hasta la mancha oscura en el alma. El tráfico indescifrable y la luz más espesa como el manto cubierto de noches, de esperas y de almas. Noche, señalando a todos y ordenando destinos al azar, te busco entre la gente como gota perdida en la espalda, recorriendo el centímetro de cemento pesado. Noche asfáltica y ruidosa, calor y luna, tú en la multitud y yo desde lejos, cantando las lunas nuevas. Pareces perdida yo parezco ausente, tú me buscas yo te encuentro, pero no eras tú, era una silueta oculta que moldeaba tu figura al rayo de luna. Corrí detrás de aquéllos humos, huí sin piedad del humano desastre, por fin te pude encontrar, en la calle transversal donde el manto no cubría espacio y los huesos no se habían quebrado al pie de las estrellas negras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario