No sé de dónde llegaste. Llegaste como cualquier casualidad provocada, como la lluvia cuando se pide a gritos para que moje la tierra sedienta, como el sol con sus rayos cuando nos quema la piel de bruces en la arena blanca. Como olas sonrientes que nos dibuja el horizonte, con los vuelos de gaviotas al ras de las montañas. No sé de dónde trajiste tus pasos como bendición en medio de las tormentas, como cascada de vida en algún rincón del mundo, milagro de Dios, lluvia de estrellas, ángel sin alas, sonrisa perfecta. Eres una sorpresa de la vida, como cuando la felicidad te golpea el alma y solo puedes sonreír y nada más, como abrazo en la noche fría, como caricias de manos suaves, como besos dulces de esa boca que tanto se ama. No sé de dónde llegaste, llegaste como cualquier casualidad provocada, como ese milagro que tanto se pidió y había tardado en llegar, como la luna cuando sonríe detrás de las nubes oscuras, como el mejor regalo jamás esperado, llegaste así, como quien no sabe de tu llegada pero te sueña desde siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario