Escape del tiempo, fuga de horas sin relojes, pasos en la alfombra empolvada por los años. Grietas en las paredes y escape, escape de segundos y manecillas rotas, escape por la ventana desordenando viejas cortinas rasgadas. Suciedad de pisos y discursos escurridos en amarillentos papeles, camas solas con almohadas cargadas de secretos, escape de lámparas rotas muertas de luces. Invierno en el jardín que un día fue verde. Hoy llora, plantas pintadas en el viento que silba y llora, llora perdido y escapa de las paredes que se agrietan sin los cuerpos sin sus almas. Escape por el sótano que miente y pare fantasmas, humedad y polvorientos recuerdos en cajas. Escape por las rejas, por las puertas semicerradas, crujientes de adioses y de vidas pasadas. Escape por los cielos, por los tiempos del pasado que hoy vuelven, escape de mi vida que se marcha. Escape de mi alma que se impregna de vida ausente, de vida apagada; escape sin regreso de una casa fantasma que grita cuando todos callan. Habitante que duerme y escapa, escapa de un temor silencioso, que brinca en las sienes de los que estampan sus huellas, en una sala polvorienta con relojes de manecillas desgastadas.

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